Mensaje Mensual

Mensaje Mensual Marzo 2017

 

El título de la Carta Apostólica “Misericordia et Misera” hace referencia a dos palabras utilizadas por San Agustín “para comentar el encuentro entre Jesús y la adúltera”.

Muy a menudo Jesús encuentra a mujeres que no son aceptadas por la sociedad y son juzgadas, discriminadas, aisladas y condenadas. Jesús no condena a las personas, Él les muestra la misericordia de Dios.

“Dios es misericordioso (cf. Ex 34,6), su misericordia dura por siempre (cf. Sal 136), de generación en generación abraza a cada persona que se confía a él y la transforma, dándole su misma vida. Cuánta alegría ha brotado en el corazón de estas dos mujeres, la adúltera y la pecadora. El perdón ha hecho que se sintieran al fin más libres y felices que nunca. Las lágrimas de vergüenza y de dolor se han transformado en la sonrisa de quien se sabe amado. La misericordia suscita alegría porque el corazón se abre a la esperanza de una vida nueva. La alegría del perdón es difícil de expresar, pero se trasparenta en nosotros cada vez que la experimentamos. En su origen está el amor con el cual Dios viene a nuestro encuentro, rompiendo el círculo del egoísmo que nos envuelve, para hacernos también a nosotros instrumentos de misericordia.” (MM 2-3)

“Experimentar la misericordia produce alegría”.

Jesús da la alegría a la mujer y quiere que todos experimenten la alegría en plenitud.

“En una cultura frecuentemente dominada por la técnica, se multiplican las formas de tristeza y soledad en las que caen las personas, entre ellas muchos jóvenes. En efecto, el futuro parece estar en manos de la incertidumbre que impide tener estabilidad. De ahí surgen a menudo sentimientos de melancolía, tristeza y aburrimiento que lentamente pueden conducir a la desesperación. Se necesitan testigos de la esperanza y de la verdadera alegría para deshacer las quimeras que prometen una felicidad fácil con paraísos artificiales. El vacío profundo de muchos puede ser colmado por la esperanza que llevamos en el corazón y por la alegría que brota de ella. Hay mucha necesidad de reconocer la alegría que se revela en el corazón que ha sido tocado por la misericordia”. 

Como mujeres de la UMOFC estamos llamadas a ser portadoras de esperanza y a ser testigos de la alegría, la alegría del Evangelio, y el gozo del perdón en nuestra vida. Por esta razón hemos de compartir con todas las personas esta alegría en nuestras tareas cotidianas y no bajar nunca los brazos.

 “No permitamos que las aflicciones y preocupaciones nos la quiten; que permanezca bien arraigada en nuestro corazón y nos ayude a mirar siempre con serenidad la vida cotidiana.”

Este tiempo de Cuaresma nos ayuda a avanzar en nuestro camino de conversión.

 

Para profundizar:

Evangelii Gaudium 1-10

http://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_exhortations/documents/papa-francesco_esortazione-ap_20131124_evangelii-gaudium.html

Misericordia et Misera 2-4

https://w2.vatican.va/content/francesco/es/apost_letters/documents/papa-francesco-lettera-ap_20161120_misericordia-et-misera.html

 

Oración

Salmo 51 (50)

Misericordia, oh Dios, según tu amor, por tu inmensa ternura

borra mi delito,

lávame a fondo de mi culpa, y de mi pecado purifícame.

Pues mi delito yo lo reconozco, mi pecado sin cesar está ante

mí;

 contra ti, contra ti solo he pecado, lo malo a tus ojos cometí. Por

que aparezca tu justicia cuando hablas y tu victoria cuando juzgas.

Mira que en culpa ya nací, pecador me concibió mi madre.

Mas tú amas la verdad en lo íntimo del ser, y en lo secreto me

enseñas la sabiduría.

Rocíame con el hisopo, y seré limpio, lávame, y quedaré más

blanco que la nieve.

Devuélveme el son del gozo y la alegría, exulten los huesos

que machacaste tú.

Retira tu faz de mis pecados, borra todas mis culpas.

Crea en mí, oh Dios, un puro corazón, un espíritu firme

dentro de mí renueva;

no me rechaces lejos de tu rostro, no retires de mí tu santo

espíritu.

Vuélveme la alegría de tu salvación, y en espíritu generoso

afiánzame;